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¿Quién es la Madre Trinidad?

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia es la fundadora y presidente de La Obra de la Iglesia.

Consagrada a Dios desde su juventud, en largos ratos de oración callada, Dios la fue introduciendo en su vida íntima, haciéndole vivir en honda sabiduría y amor todos los misterios de nuestra fe. De este modo la fue constituyendo en testigo, con la especial misión de cantar la hermosura y la grandeza de la Iglesia, ayudándola a presentarse tal cual es ante la vista de todos.

La Madre Trinidad vive actualmente en Roma, junto a la Sede de Pedro, en su misión de ayudar al Papa y los Obispos con todo lo que Dios ha puesto en su alma, y con el ofrecimiento de su vida y su cruz.

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«¡Vete y dilo…!¡Esto es para todos!»

¿Qué es La Obra de la Iglesia?

La Obra de la Iglesia es una institución de derecho pontificio fundada por la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia.

Está formada por tres Ramas de vida consagrada, sacerdotal, masculina seglar y femenina, que forman el cuerpo central de la Obra; así como por otros grupos que abarcan todos los estados y vocaciones en la Iglesia: personas casadas, solteras, consagradas a Dios privadamente, jóvenes y niños. Todos con la misma misión de vivir profundamente su ser de Iglesia en una vida sencilla, siempre al lado del Papa y los Obispos, para ayudarles con su vida y su palabra a hacer la obra que Cristo les encomendó.

A través de sus centros de apostolado y parroquias, buscan llevar a todos la luz que el Señor puso en el alma de la Madre Trinidad para ayudar a la Iglesia.

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Teología viva para todos

«Es necesario que se ponga la teología al alcance de todos los hijos de Dios dándosela caldeada en el amor para que vivan en intimidad con la Familia Divina»

Últimas publicaciones

404, 2017

Resucitemos con Cristo a una vida nueva

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«¡Alégrate, hija de Jerusalén, y ponte de fiesta, porque, «verdaderamente», tu Esposo «ha resucitado»! La resurrección de Cristo, hija, es la postura última sacerdotal. La primera es recibir esa donación; la segunda es responder y glorificar al Padre; la tercera es comunicar la vida a las almas; y la cuarta es recogernos a todos y llevarnos donde siempre «mora, en el Seno del Padre». Cristo resucitó, y, con su muerte y resurrección, nos hizo morir a nosotros al pecado. Como dice: En la crucifixión «lo levantó todo a sí», ¡lo abrazó, lo purificó!, con su muerte enterró el pecado, y nos hizo surgir «a una vida nueva».

2703, 2017

Jesús

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«En el momento de la Encarnación, Cristo, cargando con todos los pecados de todos los hombres, se vuelve al Padre y se ofrece en victimación de respuesta amorosa por todos nosotros. Quedando en postura sacerdotal y en función del ejercicio de su Sacerdocio, que le hace ser el que recibe la vida divina; el que responde al Amor Infinito; el que, en la llenura de su plenitud, se vuelve para saturarnos a todos de Divinidad; y el que, al no ser recibido, se retorna al Padre, en respuesta de retornación y sacrificio, para expiar en sí, y así purificar al hombre del «no» escalofriante que nuevamente ha repetido a la santidad infinita de Dios».

2402, 2017

Hijo de Dios

Iglesia

«Que venga al seno de mi Madre Iglesia el que quiera saber de divinidad, el que necesite ahondarse en el secreto del alma de Cristo, el que busque saborear a mi Madre Inmaculada... Todo el que desee y quiera vivir, que venga, ¡que venga!, que en el seno de la Iglesia Madre, ánfora preciosa y repleta de divinidad, se encierra todo el secreto escondido antes de todos los siglos, para comunicarse a los Principados y Potestades, según la multiforme sabiduría de Dios».

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