«Este escrito, oh mi Trinidad Una, te lo dedico a Ti, como himno de alabanza suprema y glorificación máxima que en la tierra puedo darte, ya que busco el darte a conocer y amar a Ti, por Ti, sin mí».

Estas palabras conclusivas del escrito “Amarte a Tí por Tí” dan el tono para vivir la gran fiesta de la Santísima Trinidad en todo su significado. Es fiesta de Cielo y de gozo perfecto. Lo nunca visto y vivido en la tierra, ésta celebración nos lo anticipa sin barreras ni medida.

 

 

¡Amor…!, ¡que yo te necesito a Ti sin mí…!; ¡a Ti en Ti y por Ti…!; ¡porque yo estoy creada tan solo para gozarme eternamente en que Tú seas feliz, en que Tú seas dichoso, ¡en que Tú seas…! ¡Sí, Amor, en que Tú te seas! […]

Eres tan dichoso…, tanto…, tanto…, ¡tanto!, que harás consistir nuestro gozo esencialísimo en gozarnos en que Tú seas tan feliz; […]

[…] Eres tan perfecto y tan glorioso, que, al contemplarte a Ti, nuestra capacidad quedará tan robada, excedida y rebasada, que no podrá desear nada, esencialísimamente, fuera de gloriarse en que Tú te seas tan feliz y tan contento por serte el que te eres; teniendo todas las almas su primer y esencialísimo contento en gozarse, olvidadas de sí, de verte a Ti tan dichoso.

Tu alegría eterna de perfección infinita las subyugará tan trascendentemente, que lo que no sea contemplarte a Ti por Ti, gozándose en que Tú seas Dios, serán segundos gozos accidentales que ellas poseerán como consecuencia de esto. El gozo de los gozos, que hará estar al alma en la Eternidad en el centro de su amor y en un acto de amor purísimo, será gozarse en que Dios sea Dios, en que Dios sea lo que es por sí y en sí mismo. […]

Por eso, Amor, ¡que te espero…! ¡Que clamo por amarte eternamente en mi centro de amor…; en ese punto de pureza de amor que Tú infundes en mi alma…! ¡Que necesito que mi amor sea lo más puro posible, según mi capacidad, y amarte donde más te ame, donde mi pureza de amor sea más perfecta…! […]

Necesito gozarme en que Tú te seas, y sólo en eso, sin ocuparme de más; y en ello está el centro y la perfección de mi amor. Y yo sé que esta exigencia de amor puro que has puesto en mi alma, sólo la podré llenar en el lugar del amor puro y perfecto: la Eternidad.

Amor, yo no clamo por la Eternidad para ser feliz; pues aunque toda mi alma está creada para serlo, hay algo que sobrepasa casi infinitamente esta urgencia, y es la de gozarme tan sólo en que Tú seas feliz, en que Tú te seas, en que Tú te goces, en que Tú te ames, en que Tú seas la Vida gloriosa en Trinidad de Personas.

¡Qué alegría tan grande que Tú te seas tan dichoso…!, ¡que Tú te seas tan feliz!, ¡que Tú te seas por Ti mismo, sin mí…! ¡Qué gozo, que, cuando yo te ofendí, mi Increado, no te diera pena, no te quitara contento, no te quitara tu gloria esencial…!

¡Amor…!, ¡qué júbilo tan gozoso que Tú te seas tan Ser, que lo que no eres Tú, ni te va ni te viene…!; que Tú te seas tan inmutable en tu gozo infinito, que nada te turbe, que nada te toque…; que yo con toda mi imperfección, ante Ti, como si no fuera…

¡Amor…! ¡qué contento el de mi alma en que seas así…! ¡Qué contento el de poder gozar eternamente la dicha de verte tan feliz…! ¡Qué alegría tan grande que tu gloria sea la misma esencialmente con el amor de tus criaturas que sin él! ¡Qué gozo tan completo que, ante tu incapacidad de sufrir, para poder hacerlo, tuvieras que encarnarte!; y aun así, sufriste en tu humanidad, pero tu divinidad se quedó impasible. […]

¡Así es Dios…! Es de tal perfección gloriosa, que excediendo nuestra capacidad de todo lo que podamos apetecer, nos hará tener nuestra glorificación máxima en gozarnos en lo que Él es.

Dime, ¿qué amas y por qué lo amas…? ¿En qué te ocupas cuando tu amor no es Dios…? En amar porque te corresponden, que al fin de cuentas es buscarte; en amar para gozarte tú, que es amor egoísta; en gozarte en el bien del amado porque encuentras un gozo… ¿Pero tú sabes lo que es Dios, y de qué perfección será, y qué gloria tendrá en sí, que la alegría de verlo a Él tan contento y tan feliz será tu bienaventuranza eterna…?

¡Qué será Dios, alma creada por el Infinito, cuando es capaz de saciar infinitamente toda la exigencia de amor y felicidad que tú sientes […]!

Amor, yo necesito, por exigencia de haber sido creada para gozar de Ti, ser feliz… Yo tengo impresa en mi alma la necesidad de poseerte y gozarte, la de conocerte y expresarte, la de amarte y ser amada con mi participación de Ti… ¡Clamo en urgencias de vivir sólo para Ti, de robarte y atraparte para mí, de gozarme en que Tú seas Tú para gozarlo yo! […]

Mas, aunque la necesidad de gozarme por serte Tú el que te eres me hace vivir muriendo, sé que aumentar este grado de amor sólo aquí en la tierra puedo conseguirlo. Ya que cada segundo, viviendo en este estado de amor en que el Amor me tiene, yo alcanzo un aumento de amor para mí y para todos los miembros de la Iglesia hasta el fin de los tiempos; y viviendo así, puedo conseguir que aumente el amor puro de cada alma, mediante el cual y por toda la Eternidad, ellas se gozarán tan sólo en que Dios sea Dios.

Y ante este programa que se presenta a mi vista de mi glorificación de Dios y de mi maternidad espiritual, ¿qué es más perfecto para mí, desear el Cielo o la tierra…? «¡Cumplir tu voluntad, Dios mío, es mi deleite, y tus decretos están en medio de mi corazón!» (Sal 39,9) […]

Este escrito, oh mi Trinidad Una, te lo dedico a Ti, como himno de alabanza suprema y glorificación máxima que en la tierra puedo darte, ya que busco el darte a conocer y amar a Ti, por Ti, sin mí.

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

Fragmento del tema: “AMARTE A TI POR TI” (Libro “La Iglesia y su misterio” )
Nota.- Para descargar el tema completo pulsar aquí.