En este mundo que nos empuja a vivir a un ritmo frenético y que nos agota cada vez más, el Señor nos ofrece el único y verdadero descanso para nuestra alma.

Y este descanso consiste, contrariamente a la lógica mundana, no en buscar un rato para nosotros, sino en buscar que el Señor, el Amado, descanse en nosotros. Sólo cuando lo amamos así, con esa pureza de amor que se olvida de sí, nuestro ser se realiza en plenitud, y descansamos de verdad.

Dejemos que esta poesía y estos pensamientos toquen nuestro corazón y nos ayuden a confiar en el Amor Infinito, que nos busca incansablemente.

 

28-4-1975

 

«Corazón, sigue adelante…»

 

Busco a Dios en las nostalgias de mi alma,
y la voz de su infinito poderío
me responde en el silencio,
invitándome a seguirle con mi cruz por su camino.

es misterio de inéditas conquistas
en que vencer ha sabido
al Amante que, en amor, le sella el alma
con su paso y sin ruido.

Expresiones que se escapan
con lamentos contenidos,
anhelando en sus nostalgias el encuentro
del que busca con el alma hecha quejidos…

Corazón, no te tortures, lanza al vuelo
los deseos de tu pecho reprimidos,
que Dios sabe los porqués de cuanto encierras
tras los velos del silencio en tus noches escondidos.

¡Oh misterio de sorpresa inexplicable…!:
un sagrario, con sus modos tan sencillos,
encerrando al Seerse en su serse la Palabra,
y aparece como mudo y sin sonido…

¡No te turbes corazón, corre al encuentro,
que el Amor, en tu nostalgia, está escondido,
remontándote en sus alas tras su paso
y sabiendo de tu entraña los gemidos!

¡No te asustes, corazón, sigue tu marcha!,
que, aunque calle el Amador, no se ha dormido;
está alerta a los deseos de tu pecho,
pues conoce el recrujir de sus latidos.

¡No te inquietes, corazón, sigue en tu anhelo!
¡No te pares, corazón, remonta el vuelo!

 

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

         Ya sé, Jesús mío, que el sitio donde se reposa para dormir, es la propia casa; por eso, duerme en mí, aunque yo no experimente en mi vida más que el respirar de tu sueño, sabiendo así que te soy descanso en tu duro caminar. (20-3-62)

         Señor, ¿estás cansado?, ¿no tienes dónde dormir?, ¿todos te piden fiestas…? Ven, Amado, duerme, que yo, velando tu sueño, no te despertaré, siendo en tu duro caminar un lecho donde reposes y encuentres tu descanso. (20-3-62)

         El que ama sabe esperar que Jesús repose dormido en su alma; pero el que no sabe de amor, al primer sueño del Esposo, huye a buscar otros amores que no duerman. (20-3-62)

         ¿Duerme Jesús en tu alma? Eres esposa de confianza cuando Él ha puesto en ti su descanso. (20-3-62)

         Señor, te doy eso, y lo otro, y todo lo que me pidas; pero, ¡dime que te hago descansar! (26-3-64)

         Jesús, si no soy consuelo para tu alma dolorida, muero de amor doloroso. (11-11-59)

         ¡Qué duro es ver a Cristo tan solo y desconocido, tan amor y tan desamado…! Jesús, no queremos que estés tan herido por el desamor, y por eso, con el Espíritu Santo y con Nuestra Señora, te amamos. (21-1-75)

 

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia