Muchas veces, más de un Pastor de la Santa Iglesia, ha hecho esta pregunta: ¿por qué la Madre Trinidad está siempre enferma?, ¿por qué tiene que sufrir tanto?, ¿por qué, junto a su magnífica canción de Iglesia, lleva adelante una existencia tan dura, tan callada, tan aparentemente fracasada?.

Y para todos la respuesta es la misma: “la Madre Trinidad repite con su vida y con su existencia la situación de la Iglesia, porque es el ‘Eco de la Iglesia’ ”.

 

“¡Ay de aquel que cae en las manos del Dios vivo!”

 

Dios se ha convertido dentro de mi pecho en quejidos hondos de una petición. Secreta es su habla y tierno su acento, ¡pero es taladrante cual hierro punzante, hiriendo mi entraña en cauterio lento de una inmolación!

Son sus peticiones palabras ocultas, son descubrimientos de sus pensamientos y del plan inmenso de la Redención… Son sabiduría sus tiernos cauterios, que llenan la hondura de mi seno abierto, en coloquios tiernos que son petición. […]

Es Palabra dulce y en tiernos coloquios la voz del Eterno; ¡pero es tan punzante la sabiduría de su Explicación!, que hoy, en resecura por sus manantiales, se abrasa mi entraña con el fuego inmenso del poder de Dios.

Él pide en silencio con clamor punzante, con cauterios hondos, cual volcán abierto por el celo herido de su corazón. […]

Quisiera romper las cadenas que oprimen mi alma; dar libertad a la palabra abrasadora que, en cauterios de fuego, encierro en mi ser…

Quisiera, ¡si pudiera!, romper en cantares que son alaridos de la petición del Amor inmenso; alaridos hondos en clamores de fuego, que expresaran la amargura torturante de mi corazón lacerado por la petición avasalladora del inmenso Poder…

“¡Ay de aquel que cae en las manos del Dios vivo” (Heb 10, 31), y es escogido para proclamar los ardores inmensos de su petición…!

¡Ay de aquel que reciba el impulso avasallador, infinito y eterno, de la llama encendida de la Boca de Yahvé, y aperciba palabras eternas en comunicación de Amigo…, y sea escogido para ser el receptor en la tierra de los misterios del Eterno…!

¡Ay del que descubra los misterios del Inmenso, y sea enviado por el infinito Poder a comunicarlos, como manifestación de la Canción cantora del Verbo entre los hombres…!

¡Ay del que oprime en su pecho los secretos del Amor…! ¡Ay de aquel que, ante la llenura del que Es, del que se Es de por sí el eterno Seyente, se siente trasbordado, superado, translimitado y sin poder contener la repletura insondable del Inmenso en su pequeñito corazón…!

¡Ay de aquél…! ¡Ay de aquél…! […]

¡Si pudiera deletrear, o al menos dejar traslucir, los martirios de mi silencio ante la petición constante del Amor, que me impele con poderío eterno a lanzar mi canción de Iglesia viva y palpitante, a romper en expresiones, a describir, amanifestar los secretos de la eterna Sabiduría, comunicados día tras día, años tras años, al “Eco” palpitante de su canción sangrante…!

¡Pero no…! Porque no tengo palabras para decir mis volcanes…; porque no encuentro manera de romper con mis silencios…; porque no descubro los corazones abiertos que yo necesito para depositarles el mensaje sangrante de mi misión… […]

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, en una instantánea tomada en el año 2010

Y por ello, tal vez, me encuentre más incomprendida, camine más sola, más desterrada; me experimente más inmolada y más escondida, con más ansias de eternidad ante la petición clamorosa del Amor eterno, que se convierte dentro de mi ser en tortura de silencio, de desprecio por parte de los que no son Él, y de espera… […]

Mas, cuando Dios pasa y le siento en beso, en caricias dulces y en coloquios tiernos; todos mis penares quedan impregnados con las claridades de un presentimiento…

¡Son presuntos dulces su paso en mi seno, que me hablan de gloria, que me hablan de cielo, dejándome llena de gozos inmensos! […]

Por eso, en contrastes, vago en mi destierro, viviendo los modos que el Amor imprime dentro de mi pecho.

Modos que son vida, aunque sean muerte o me sean cielos… ¡Modos tan distintos!, ¡modos tan diversos, que es Cristo glorioso y es Cristo muriendo, en las realidades de su plan eterno…!

Y así, en mis maneras, voy manifestando, porque soy el “Eco”, los penares hondos de la Iglesia mía, de Cristo muriendo, y las claridades de su triunfo inmenso…

¡Soy “Eco de la Iglesia”!, y por ello encierro, en las requemuras de mi ardiente anhelo, voces del Dios vivo, clamores de infierno, martirios de muerte y glorias de cielo. […]

¡Soy “Eco” de Iglesia…! ¡Qué misterio encierro…!

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
 
Fragmento del escrito: “Eco de la Iglesia”. 
 
(Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa”  Opusc. 4)

 

Nota.- Para descargar el tema completo pulsar aquí.

Fragmento del vídeo de la Madre Trinidad titulado “El plan de Dios manifestado por el Eco de su Iglesia, en llamamiento de almas para llenar la misión que Dios me ha encomendado de ayudar a la Iglesia en su misión esencial, por ser la más pequeña y desvalida de las hijas de la Iglesia”, que fue grabado el 16 de noviembre de 1994 (pulse la tecla PLAY):

Casa natal de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia. Dos Hermanas (Sevilla)

Cuando yo no puedo decir lo que es Dios, no es porque Él sea difícil, sino porque mi modo de captarle es tan complicado y pobre, que no es capaz de expresar la Sencillez infinita. (29-6-70)
Lo que concibo de Dios, lo veo tan claro, tan sencillo, tan gozoso, que soy feliz; pero cuando tengo que exponerlo, entonces es cuando se produce la complicación; porque ¿cómo decir a la Palabra de infinitud de maneras de ser con nuestras palabras limitadas, pobres, inexpresivas, y que sólo saben manifestar por partes y mediante el tiempo, a Aquél que no está sometido al tiempo ni tiene partes? (18-8-73)
Señor, cuando te amo, todo me parece nada ante la necesidad terrible que me abrasa de darte a conocer a Ti en el seno de la Iglesia. (11-5-61)