La Madre Trinidad describe poéticamente a su alma recogiendo el llorar de la Iglesia. Penar desconocido de esta Santa Madre… que sólo puede ser atisbado desde la experiencia amarga de su tragedia, y desde la luz y el amor que el Espíritu Santo pone en el alma de quien ha recibido como misión y vocación ser “el Eco de la Iglesia” misma.

En la medida en la cual aumenta nuestra sensibilidad para con las realidades espirituales no nos resultará extraordinario apercibir las lágrimas de la Iglesia, la mirada de Cristo, la complacencia de María, y todo esto sin ver nada con los ojos del cuerpo, sino con los del alma, que son más sensibles. El amor hace ver y vivir al alma lo que los ojos no son capaces de descubrir ellos solos.


“La Iglesia lloró en mi alma”

(18 – 04 – 1975)

La Iglesia volcó sus penas
en mi alma dolorida,
y me envolvió con su manto
aumentando mi agonía.

Me dijo sus amarguras,
las que en su pecho tenía,
cubriéndome con la nube
que sobre ella se cernía.

La Iglesia se dijo en Eco,
dejándome sumergida
en la asfixiante congoja
de su pecho reprimida;

y me dijo los porqués
de cuanto la ensombrecía,
con la confusión penante
que por doquier la envolvía.

La Iglesia lloró en mi alma…
¡Qué amargo me fue este día!

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia