¿Por qué fue precisamente la vigilia de la Inmaculada el día y el momento en el cual el Señor quiso adueñarse de la vida de la Madre y esperar de ella la respuesta de entrega completa?

Quizá el prefacio de la fiesta de la Inmaculada nos ofrece una respuesta, pues dice así:

Inmaculada

Inmaculada Concepción – Santa María Magdalena (Dos Hermanas). Ante esta imagen la Madre Trinidad refrendó el día 8 de diciembre de 1946 el “sí” incondicional y para siempre que le había dado al Señor el día anterior

 

Porque preservaste a la Virgen María
de toda mancha de pecado original,
para que en la plenitud de la gracia
fuese digna madre de tu Hijo
y comienzo e imagen de la Iglesia,
esposa de Cristo,
llena de juventud y de limpia hermosura.

Purísima había de ser, Señor,
la Virgen que nos diera  el Cordero inocente
que quita el pecado del mundo.
Purísima, la que, entre los hombres,
es abogada de gracia,
y ejemplo de santidad.

La Virgen María, que según la liturgia, “fue comienzo y es imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura”, es la que ofrece el contexto para comprender por qué se puso en marcha precisamente en ese día la sorprendente actividad de Dios en el alma de la Madre Trinidad en beneficio de la Iglesia. Debió estar el Señor esperando con grandes deseos que llegara ese día, porque apenas las campanas empezaron a repiquetear anunciando el comienzo de la solemnidad, sin esperar que terminaran su toque, se obró la invasión divina. Tenía que ser en el día de la Inmaculada la ocasión propicia para iniciar La Obra de la Iglesia y así mostrar a la Iglesia llena de juventud y hermosura. Qué  correspondencia tan exacta entre la liturgia y el canto de amor que Dios le ha confiado a la Madre Trinidad: Iglesia mía, ¡qué hermosa eres, cuánto te amo…!

No se trata pues de una coincidencia feliz, es que no podía ser otro día distinto del que fue para empezar todo el trabajo divino que habría de desembocar en la presentación de la Esposa de Cristo como Él quiere que sea conocida, “sin mancha ni arruga”, repleta de divinidad.

Casa de la Madre Trinidad en Dos Hermanas

 

Han pasado 65 años desde aquel acontecimiento. ¿Cómo lo vivirá la madre Trinidad este año? Probablemente con el recuerdo del inicio de un desarrollo sorprendente de comunicaciones de Dios y respuestas heroicas. Con la conciencia pacífica de haber respondido siempre al Señor lo más perfectamente posible según las circunstancias de cada momento.

En vista de esta celebración todos los miembros de La Obra de la Iglesia y de la Familia Eclesial nos deseamos feliz y trascendental fiesta de la Inmaculada, feliz y trascendental comienzo de la imagen de la Iglesia, feliz y trascendental comienzo de la imagen de La Obra de la Iglesia.