La dulzura y los intercambios de amor entre la Santísima Virgen y el Espíritu Santo son desconocidos en un mundo desenfrenado que ha perdido el sabor de lo puro, de lo sublime, de lo mejor.

Estos pensamientos nos permiten entrar en la corriente de fuego refrigerante entre el Esposo divino y la Madre por antonomasia. Demasiado hermoso para ser de esta tierra; y, a la vez, totalmente nuestro porque son coloquios de nuestra Madre y de nuestro Espíritu Santo que se nos ha dado.

 

«Nuestra Señora del Espíritu Santo»

 

 

         Me siento derretir de amor a la Virgen, al llamarla Nuestra Señora del Espíritu Santo; pues veo que todo cuanto en Ella se realiza, es por el Beso amoroso, en arrullo secreto y silente, del Espíritu Santo en paso sagrado de Esposo. (19-12-74)

         ¡Qué idilio más sagrado el del alma de la Virgen, en dulces y tiernos coloquios de amor, guardados, venerados y custodiados, en lo más profundo, secreto y silente de su corazón…! (24-12-76)

      En Nuestra Señora se da un romance de amor tan hermoso, que su Consorte es el mismo Espíritu Santo, el cual, al besarla con el beso de su boca, hace romper a la Virgen en Maternidad divina. (24-12-76)

      Nuestra Señora fue la más amada, la más Virgen y la más Madre. (24-12-76)

      María, Esposa del Espíritu Santo, ¡qué hermosa eres en la delicadeza de tu virginidad maternal. Porque fuiste Virgen, Madre; y porque fuiste Madre de Dios, Virgen en el arrullo dulce del amor infinito del Espíritu Santo…! (22-12-74)

      A mayor virginidad, más grande fecundidad sobrenatural; por eso, ¡qué virginidad sería la de María, cuando el fruto de ésta es el mismo Verbo Encarnado y, por Él, todas las almas! (15-12-62)

      Espíritu Santo, yo quiero amar a María con el amor que a ti por Ella te abrasa… El Padre y el Hijo también en ti descansan al amarla; yo sólo así puedo descansar: amándola en tu ternura, cariño y delicadeza. (19-12-74)

 

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

 Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa”  Opusc. 5 “María es un portento de la gracia