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¿Quién es la Madre Trinidad?

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia es la fundadora y presidente de La Obra de la Iglesia.

Consagrada a Dios desde su juventud, en largos ratos de oración callada, Dios la fue introduciendo en su vida íntima, haciéndole vivir en honda sabiduría y amor todos los misterios de nuestra fe. De este modo la fue constituyendo en testigo, con la especial misión de cantar la hermosura y la grandeza de la Iglesia, ayudándola a presentarse tal cual es ante la vista de todos.

La Madre Trinidad vive actualmente en Roma, junto a la Sede de Pedro, en su misión de ayudar al Papa y los Obispos con todo lo que Dios ha puesto en su alma, y con el ofrecimiento de su vida y su cruz.

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«¡Vete y dilo…!¡Esto es para todos!»

¿Qué es La Obra de la Iglesia?

La Obra de la Iglesia es una institución de derecho pontificio fundada por la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia.

Está formada por tres Ramas de vida consagrada, sacerdotal, masculina seglar y femenina, que forman el cuerpo central de la Obra; así como por otros grupos que abarcan todos los estados y vocaciones en la Iglesia: personas casadas, solteras, consagradas a Dios privadamente, jóvenes y niños. Todos con la misma misión de vivir profundamente su ser de Iglesia en una vida sencilla, siempre al lado del Papa y los Obispos, para ayudarles con su vida y su palabra a hacer la obra que Cristo les encomendó.

A través de sus centros de apostolado y parroquias, buscan llevar a todos la luz que el Señor puso en el alma de la Madre Trinidad para ayudar a la Iglesia.

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Teología viva para todos

«Es necesario que se ponga la teología al alcance de todos los hijos de Dios dándosela caldeada en el amor para que vivan en intimidad con la Familia Divina»

Últimas publicaciones

1104, 2020

¡BIENVENIDO SEA EL HOMBRE AL SENO DEL PADRE!

virgen

«¡Qué sábado de triunfo tan glorioso!, en el cual el alma del Unigénito de Dios, que al mismo tiempo es el Hijo del Hombre, abre por el fruto de su Redención los Portones suntuosos de la Eternidad, cerrados desde el Paraíso terrenal por el pecado en rebelión de nuestros Primeros Padres; y se alzan las antiguas compuertas ante el paso impetuoso de irresistible poderío del alma del Unigénito de Dios inmolado, en triunfo de gloria.»

804, 2020

«¡OH JERUSALÉN…!, ¡JERUSALÉN QUERIDA!»

virgen

Jueves Santo... ¡Día de amor y dolor...! ¡Oh alma de Jesús, dolorida en lo más profundo, íntimo y hondo..., allí donde tus hijos están...! Alma de Cristo incomprendida, lacerada por la espada más aguda: ¡la ingratitud...! «¡Oh Jerusalén, Jerusalén...! ¡Cómo quise cobijarte como cobija la gallina a sus polluelos, y no quisiste...!»

2603, 2020

«Jesús en la falda del monte»

virgen

«¡Yo he visto que Dios lloraba…! Y ¡cómo lo vi aquel día! cuando así le contemplaba, sin saber cómo sería aquello que estaba viendo; porque, sin verlo, veía al Cristo del Dios bendito que, en mi modo, me decía el amor del Dios eterno que por los hombres moría».

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