Yo tengo fe… Y por eso creo firmemente que Cristo llenó a la Iglesia de sus poderes divinos por medio de los Sacramentos; mediante los cuales, el hombre es capaz de levantarse a sí mismo y levantar, por los méritos de la Sangre redentora del Divino Crucificado, a los hombres caídos, injertándolos por el Sacramento del Bautismo, como los sarmientos en la vid, en Cristo, y por Él, con Él y en Él, con el Padre y el Espíritu Santo:

bautismo_vidriera«Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado, y, viéndole, se postraron; algunos vacilaron, y, acercándose, Jesús les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el Cielo y en la tierra; id, pues; convertid en discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que ‘Yo-estoy-con-vosotros’ todos los días hasta la terminación del mundo”»;

haciendo a los que crean, por el Sacramento del Bautismo, templos vivos de Dios, moradas del Altísimo y partícipes de la vida divina; aquí en fe, y en el mañana de la Eternidad en gozo gloriosísimo y dichosísimo, viviendo en participación, por la vida de la gracia que nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria, de la misma vida que Dios vive en su intercomunicación trinitaria de Familia Divina, en compañía de todos los Bienaventurados y Ángeles de Dios, entonando en himno de gloria: «Tú sólo Santo, Tú sólo Señor, Tú sólo Altísimo Jesucristo»; […]

Yo tengo fe, y por ello creo que, por medio de mi Bautismo, soy hija de la Santa Madre Iglesia, la Nueva Sión, y, hecha una con mis Obispos queridos y bajo la Sede de Pedro, en ella, por Cristo, con Él y en Él, soy hija de Dios, partícipe de la vida divina y heredera de su gloria.

«Es la Iglesia –escribía el 13 de septiembre de 1963– la que, mediante el Bautismo, llena la capacidad que Dios puso en ti para ser hijo suyo. Es el Bautismo la puerta que te introduce en el seno de tu Padre Dios y te hace partícipe de la Familia Divina, mediante la unción de la Divinidad, que, al caer sobre ti, te hace tener un sacerdocio místico, recibido del Sumo y Eterno Sacerdote, y que, por tu filiación divina, has de vivir en su máxima perfección.

¡Si supieras, […] el gran misterio que la Divinidad te comunica el día en que, por medio de la Iglesia, pasas a ser hijo de Dios y heredero de su gloria…! La Trinidad eterna, en su virginidad oculta y misteriosa, se derrama hacia ti, de forma que las tres divinas Personas, morando en tu interior, son el Eterno Viviente en tu alma pequeñina de cristiano».

«Mediante el Bautismo, tú pasas a ser hijo de Dios y entras en IMG-20160630-WA0001una comunicación familiar con el Eterno Viviente, dentro de ti, en sus Tres; eres ungido con un sacerdocio místico, pero vivo, que te hace ser, con Cristo, mediador, intercesor y comunicador de la vida divina a los hombres. […]

«Es la Iglesia la que, con corazón de Madre, te ha metido a participar en el secreto hondo, en la médula profunda de tu Padre Dios. Llama a Dios ¡Padre!, y así vive lo que eres».

«No hay vocación como tu vocación, no hay llamamiento como el tuyo, no hay predilección tan grande como la que el Eterno tuvo contigo el día en que, por medio de tu Iglesia Católica, Apostólica y bajo la Sede de Pedro, te hizo hijo suyo y te incorporó en el gran misterio del Cristo Total».

«Todo lo que Dios tiene por naturaleza, tú lo tienes por regalo gratuito que, a través de tu Iglesia, Él te ha dado para que lo vivas en participación plena y felicísima como verdadero hijo».

«Todos los dones que el Señor derrame durante toda tu vida sobre tu alma son secundarios, consecuencia de éste y con relación a él. Es éste el que te hizo hijo del Infinito, el que te encajó en el plan divino; ya que, desencajado por el pecado original, no podías entrar en la región de los hijos de Dios.

María, tu nueva Madre, la Eva salvadora, es el medio que Dios se escogió para darse a tu alma, por Cristo, con corazón de Madre y amor de Espíritu Santo.

¡Todo son regalos para el hijo de Dios! La misma Iglesia, Cristo y María son regalos que el Amor Infinito ha dado a tu alma para que, por ellos, pudieras entrar a participar en el festín infinito y gozoso de tu Padre Dios».

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
 
Fragmento del escrito:  “YO TENGO FE”.
(Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa” Opús. nº 17)

 

Nota.- Para descargar el tema completo pulsar aquí: “Yo tengo fe”.pdf

 

 

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Soy Iglesia y, por eso, todo cuanto Dios es en su seerse eterno, yo lo disfruto, participando de su felicidad, bajo el impulso amoroso del Espíritu Santo. (14-9-74)

La vida de la gracia es que, no sólo Dios vive su vida en nosotros por esencia, presencia y potencia, sino que, al injertamos en Jesucristo por el bautismo, se viene a vivir su vida con nosotros en comunicación de amigos. (13-2-67)

¡Qué alegría saber que lo que Dios hace en sí y para sí mismo, lo hace en mi alma para mí…! (2-12-62)

El alma, como es libre, al conocer a Dios se adhiere a Él según Éste es; y como es tres personas, se une a las tres, pasando a vivir, por participación, con ellas, de su misma actividad; contemplando con el Padre, expresando con el Verbo, y amando con y en el Amor infinito del mismo Espíritu Santo. (9-1-65)

Escucha, alma querida, que el Padre te está diciendo su infinita Palabra en el amor del Espíritu Santo, hoy, en el centro de tu alma, solamente para ti; y te la deletrea según tu capacidad y actuación para que, haciéndote conforme a ese decir amoroso, te hagas Trinidad por participación. (15-10-63)

Alma-Iglesia, cualquiera que seas, lánzate a la búsqueda del Infinito Ser, donde encontrarás la pletórica riqueza que llenará toda tu apetencia de posesión. Pero deja todo eso que, interponiéndose en tu caminar hacia el encuentro con Dios, te impide saber –de saborear– el gozo infinito de la Familia Divina en su sabrosa perfección. (14-9-74)