Hemos pensado ofrecer a través del Blog una serie de textos y un fragmento de vídeo que puedan ayudarte a hacer un retiro en este tiempo de Adviento.

Este breve texto está lleno de exclamaciones, sorpresas y admiraciones. Y no es para menos, porque se trata del inimaginable misterio de la Encarnación. Hace falta tener Sabiduría divina para encuadrar y comprender adecuadamente el hecho de que Dios se haga hombre.

A este escrito sólo le falta una cosa que, obviamente, él no puede hacer y nosotros sí: ponernos de rodillas y adorar conmovidos y sorprendidos por tanta donación. Y cuando adoremos empezaremos a “comprender” lo incomprensible, porque saldremos de nuestro ámbito para entrar en la Luz de Dios intuyendo los porqués de su amor infinito dándose en Alianza eterna.

 

 

4-2-1971

« La Promesa de la Nueva Alianza»

 

Dios va a realizar su Alianza con el hombre, e inventa una manera, dentro de su infinita sabiduría, que casi no cabe en la posibilidad potencial del infinito y coeterno Ser. Porque Dios sólo puede ser Dios, y el hombre sólo puede ser hombre. Y la manifestación de la sabiduría y poder infinitos consiste en que Dios, sin dejar de ser Dios, sea Hombre, y el Hombre, sin dejar de ser hombre, sea Dios; obrándose todo esto mediante el misterio de la Encarnación en las entrañas de aquella criatura que el mismo Padre, movido en el amor infinito del Espíritu Santo, crea para ser Madre de su Hijo Encarnado […].

¡Oh…! ¡¿Quién podrá comprender el amor de Dios para con su criatura, que, para que no falte nada a la manifestación majestuosa y llena de esplendor de su ternura hacia ella, le da una Madre que sea capaz de entregarle al Unigénito del Padre con corazón maternal y amor de Espíritu Santo?! Y esta maternidad es tan maravillosa, que es Maternidad divina, porque es el mismo Dios quien en el seno de María se hace hombre […].

Es la Virgen tan Señora,
de tanta maternidad,
que es Madre del Infinito,
¡quién lo llegara a soñar…!

¡Dios que se encarna en su seno
para, en él, realizar
el misterio trascendente
que nadie pudo pensar!:

¡Dios que, siendo Dios, es Hombre,
sin cambiar en su Deidad,
y el Hombre que Dios se hace
sin dejar de ser mortal…!

¡Misterio de los misterios,
lleno de Divinidad…!
La Virgen que rompe en Madre
sin romper virginidad.

Mientras más Virgen más Madre,
de tanta maternidad,
que es Maternidad divina,
fruto de virginidad.

¡Oh qué misterio tan grande…!
¿Quién lo podrá contemplar
sin que su mente lo empañe
al no poderlo abarcar,
al no entender su excelencia
por su gran grandiosidad…?

Tengo una Madre tan Virgen,
¡que es toda Maternidad…!

Y por el misterio de la Encarnación, y en el seno de María, Dios crea a una criatura tan para sí, que nunca se separará de sus manos ni se podrá romper, porque esta criatura humana será Dios.

¡Ya no hay poder que rompa al Hombre! ¡Ya el Hombre no se puede romper a sí mismo, pues no puede querer más que lo que Dios quiere, porque es Dios! ¿Quién podrá separar la humanidad de Cristo de la persona del Verbo? ¿Quién podrá separar a la Divinidad de la humanidad, si la humanidad no tiene más persona que la divina, que el «Sí» eterno del Padre, como contestación y respuesta de la criatura a su Creador?

¡Oh misterio de los misterios! Dios ha hecho una alianza con el hombre tan eterna como infinita, tan perfecta como Él mismo, porque Él mismo en sí es la Alianza eterna de Dios con el hombre […].

Ya está Jesucristo, que es Dios y es Hombre, que es el Cielo y es la tierra, que es la Divinidad y la Humanidad, que es la Riqueza, que es el «Sí» infinito a la manifestación omnipotente de la voluntad creadora y coeterna de Dios. ¡Quien pueda romper a Cristo, romperá la Alianza de Dios con el hombre! ¡Quien pueda romper a Cristo, destruirá la Promesa de la Nueva Alianza!

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
Fragmento del escrito: “ La Promesa de la Nueva Alianza”. Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa” Opúsculo 2.

 

Nota.- Para descargar el tema completo pulsar aquí.

Continuamos este retiro de la mano de la Madre Trinidad, en el misterio que viviría María en su Adviento, con este fragmento del vídeo titulado “El Sancta Sanctorum, del 17 de enero de 1989 (pulse la tecla PLAY):