El hombre había dicho “no” al Creador, no tenía solución… me haré un hombre que siendo verdadero Dios me diga “Sí” en nombre de toda la humanidad. El Padre le dice al Verbo: “Tú serás el Hombre”.
Se ha realizado “lo imposible”… Dios podrá mirar complacido a esta humanidad porque su Hijo único le responde, como Cabeza, por toda ella…

Asómate al misterio de la Encarnación guiado por quien se ha metido a fondo: la Madre Trinidad.

 

 

          El que vive del Espíritu Santo es llevado a María, y Ella le muestra en su seno el secreto de la Encarnación, donde el Padre dice al hombre su vida, por su Hijo, en la virginidad maternal de la Señora. (22-12-74)

          Cuando Dios me quiso decir su gozo infinito, el Verbo se hizo carne y, a través de María, me lo deletreó en mi Iglesia santa con corazón de Padre y amor de Espíritu Santo. (25-9-63)

          ¡Qué grande es que Dios, que por su capacidad infinita no puede ser más que Dios, se haga Hombre…! ¡Y qué grande es que el hombre pase a ser Dios! ¡Misterio incomprensible de amor infinito! (7-3-67)

          ¡Día de la Encarnación…! Día eminentemente sacerdotal, de acción de gracias y de anonadación, porque Dios hizo lo inimaginable e incomprensible para la mente humana por amor a sí mismo y a los hombres. ¡Misterio de ternura indecible y de esplendor infinito, de sencillez escalofriante y de majestad soberana!, ante el cual sólo cabe adorar temblando de amor y respeto. ¡Día de la Encarnación: Dios es Hombre, y el Hombre es Dios! (4-4-75)

          El Verbo Encarnado abarca, en la realidad de sus dos naturalezas, la Eternidad y el tiempo, la divinidad y la humanidad, la criatura y el Creador, en una unión tan perfecta que, siendo Él en sí el Cielo y la tierra, no tiene más persona que la divina. (15-10-74)

          Cristo es tan sumamente maravilloso, que Él mismo es la Unción y el Ungido; la Unción en cuanto Dios, y el Ungido en cuanto hombre, teniéndolo todo realizado en sí por la plenitud exuberante y trascendente de la Encarnación. (15-10-74)

          En el misterio de la Encarnación están recopilados todos los misterios de la vida de Cristo, porque encierra en sí la donación de Dios al hombre y la injerción del hombre en Dios; siendo manifestada y consumada esa donación mediante la vida, muerte y resurrección de Cristo, según la voluntad del Padre, bajo el impulso y el amor del Espíritu Santo. (12-1-67)

          La Encarnación es el acto amoroso de Dios, lleno de compasión y misericordia infinita, derramándose sobre el hombre en el seno de la Virgen con voluntad redentora. (27-3-62)

          Gracias, Señor, porque te hiciste Hombre y, por ello, eres capaz de sufrir, morir, resucitar e, incluso, quedarte durante todos los tiempos en la Eucaristía, prolongando todo el misterio de la donación de tu amor en la Iglesia por medio del sacerdocio. (4-4-75)

 

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia