Una vez más, el contenido fuertemente espiritual de estos escritos contagia al alma del lector, introduciéndole en las mismas experiencias que ella vive y haciéndola participar de las exigencias del espíritu y de las dulces esperanzas del cumplimiento de las promesas de Dios.

 

“Yo sé que soy la nada, y Él el todo”

 

Son duras las nostalgias de mi herido corazón… Espero, sin cansarme, en promesas cargadas de ilusiones que el Amor infinito dijo a mi alma en tiernas donaciones que exigen de mi ser retornación.

Yo escucho en mi interior la melodía de su voz dulce y serena, en delicias de tiernas complacencias. Y conozco el crujido del ímpetu candente de sus fuegos, como conozco el pasar de su fragor impetuoso, cual huracán, por sus glorias impelido.

El tiempo me ha enseñado que es paciente y espera, en años largos cargados de misterios, el Amador que a mí me muestra sus secretos entre nubes, tras tenues velos escondido.

Pero también conozco la excelsa excelsitud del Coeterno en la excelencia de su seerse el Inmenso, donde, en Familia, en posesión perfecta, Dios se es Beso divino en la sapiencia de la altura de su Seno.

Yo sé que entre El que Es y mi pobreza, en la vileza de mi ser entorpecido, existe infinitud de distancia ante su alteza, pues le he visto, aunque envuelta por las sombras de la fe, en el destierro oscuro en que aún vivo.

Y he visto las Lumbreras de sus Ojos, el Manantial de sus eternas Fuentes; he bebido en la hendidura de su pecho, saciándome, en dulces saboreos, con el néctar de aquel Manjar divino que embriaga en dulzura de los cielos; y marcho, en el destierro, temblorosa, porque puedo perder a Aquel que he poseído, mientras viva en la noche de la muerte y me envuelvan feroces enemigos.

Yo busco serle fiel en cada instante, llegando hasta el final de mi destino, donde me espera, con su pecho abierto, el eterno Seyente, envuelto en su inmenso poderío.

He de pasar senderos pedregosos, cruzando hondos abismos, en noches de silencios prolongados, sin estrellas ni lunas que alumbren mis caminos… Y si amanece el día que abruma en el desierto y que quisiera abrasar mi pecho herido, he de buscar el oasis de Aquel que, con su sombra, se hizo para mí eterna Fuente y Pan divino…

¡Es duro el jadear de mi carrera, con mi pisar, cansado y dolorido, por los largos trayectos que conducen al día de la eterna frontera, donde mora el que yo ansío…!

Es del agrado de Aquel que me ha llamado por mi nombre, mostrarme sus grandezas, trazarme mis caminos, llenarme de promesas, grabando con hondas peticiones en mi entraña aquello que ha querido para mí y cuantos me acompañan.

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia. Diciembre 2012

Pero se goza el que me ama, en decirme que es Él quien en mí obra, y por eso le gusta dejarme en la pobreza de mi nada…

Cuando le miro, mi alma rompe en vuelo subiendo hasta su alteza… Cuando a mí torno, ¡descubro mis pobrezas, mis tosquedades, mis rudos entendidos!, y envuelvo en el silencio de mis penas hondos gemidos… Porque, al tocar misterios trascendentes en la excelencia del Excelso en vida y expresarlo en mi modo reducido, parece que profano las eternas grandezas, ¡y que las mancho ante mi ser torcido…!

¡Misterio que no cabe en mis contornos, que desborda mis pobres contenciones, por ser el mismo Dios, que es infinito, quien se me acerca en donación de dulces peticiones, pidiéndole a mi pobre ser que colabore, en mi saber, con su poder, a sus designios!

¡Si yo dijera de algún modo esto que encierro…, aquello que me oprime en la hondura profunda de mi pecho…!

¡Si expresara lo que oculto en mis silencios, sin darle forma por no tener palabra que des cifre cuanto en ellos se encierra, contenido en la hondura de mi pecho enmudecido…!

Yo sé que Dios es grande y es eterno en la magnificencia excelsa de su inmenso poderío; que todo puede por su excelencia eterna, que todo es en su seerse infinito y poseído…

Yo sé también, de un modo muy concreto, que soy la nada, y Él el Todo que en mi pecho anido.

 
Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
 
Fragmento del escrito: “SON DURAS MIS NOSTALGIAS…” 
(Colección “Luz en la noche. El misterio de la fe dado en sabiduría amorosa”  Opús. nº 4)

 Nota.- Para descargar el tema completo  pulsar aquí.

Fragmento del vídeo de la Madre Trinidad titulado “La creación”, que fue grabado el 18 de agosto de 1988 (pulse la tecla PLAY):



Para vivir y no morir, cantando y contando las hazañas del Señor, necesito orar…, orar… ¡orar! sumergida en el silencio profundo de los vibrantes conciertos del Amor, en lo recóndito de mi espíritu reseco en ansias del rostro del Dios vivo, al que tiendo con fuerza irresistible. (11-3-75)
Está sediento el Señor de tanto esperar a quién decirle su amor infinito… Ahóndate profundamente en la concavidad del costado de Cristo, para que descubras el misterio que en Él se encierra, y así le cantes a todas las almas. (1-2-64)
¡Alegrémonos unidos en Dios, que Él es eternamente feliz, sin nada ni nadie que le pueda quitar su gloria…! ¡Alegrémonos en el triunfo definitivo de Jesús, en el triunfo de María y de la Iglesia! Y ése será nuestro gozo que nada ni nadie nos podrá quitar. ¡Qué importan los sufrimientos de ahora llenos de promesas y esperanzas en el triunfo del Amor Infinito! (11-12-74)