La participación en la misión de la Madre Iglesia es un gran privilegio, pues quiere decir que nuestro quehacer es el mismo de Cristo aunque cada uno con su modalidad específica para con los de cerca y para con los de lejos. Y todos, por vocación estamos llamados a tomar parte.

La misión de La Obra de la Iglesia es llenar la petición del Señor a la Madre Trinidad pronunciada en su alma desde el año 1959: “Vete y dilo, ¡esto es para todos!” y ella, desde entonces, peregrina en la tierra buscando quién le ayude a ayudar a la Iglesia”. Sé tú uno de esos que dan gozosos la vida por la Iglesia, desconocida, perseguida, criticada, gloriosa y desterrada en el corazón de muchos.

 

 

Extracto del libro

“LA MADRE TRINIDAD DE LA SANTA MADRE IGLESIA
Y SU OBRA DE LA IGLESIA”

 

La actividad apostólica de La Obra de la Iglesia es muy amplia, variada e intensa.

Para darla a conocer de una forma sucinta, nada me ha parecido mejor que espigar aquí algunos párrafos de la última parte del tema «La Iglesia, misterio de unidad» escrito por la Madre Trinidad el 22 de noviembre de 1968:

«La Obra de la Iglesia… viene para todos y para poner al día, en el calor de la infinita Sabiduría, la presentación cálida y viva de nuestro dogma riquísimo. Viene a dar la teología calentita, caldeada en el amor, mostrando el rostro centelleante de Dios, que se manifiesta en la faz esplendorosa del Cristo Grande de todos los tiempos.

La misión de La Obra de la Iglesia es totalmente apostólica… Colectivamente quiere ser una manifestación perenne del misterio de la Iglesia y, a través de sus miembros, testimonio vivo de un profundo cristianismo en todos los lugares donde éstos ejerzan su profesión.

Lleva las parroquias que le están encomendadas; organiza en sus Casas de Apostolado “El Plan de Dios en la Iglesia” para sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares de toda clase y condición; da “Vivencias de Iglesia” y en comunidades religiosas, seminarios, colegios, etc.; va a otras parroquias a dar en ellas “Semanas de Iglesia”; trabaja con los niños y jóvenes durante todo el año en los “Hogares juveniles” de sus centros apostólicos o de las parroquias; organiza para ellos reuniones de formación semanal, “Días de orientación Juvenil”, acampadas o marchas a la montaña durante el curso, campamentos de verano; y, para toda clase de personas, charlas, convivencias, reuniones, días de retiro…

Los miembros de La Obra de la Iglesia, en los diversos campos y quehaceres apostólicos, ejercen una labor de conjunto, trabajando unidos sacerdotes y seglares, aunque cada uno lo haga con los de su sexo, edad y estado, atendiendo los sacerdotes las necesidades espirituales de cada uno.

En nuestras parroquias procuramos formar a todos espiritualmente, de forma que tomen conciencia de su cristianismo y ejerzan la caridad con Dios y con el prójimo, procurando resolver todos los problemas espirituales y materiales de la feligresía.

Los sacerdotes llenan su misión apostólica de ayudar a formar a todos; y los hombres y mujeres seglares participan en esta tarea, pero incorporándose como unos seglares más en su misión con relación a Dios y al mundo; pues no sólo en sus horas de trabajo ejercen allí su apostolado individual e indirecto, sino que también el tiempo libre que les deja la oración y el trabajo lo dedican al apostolado directo.

Nuestro espíritu, por lo tanto, es el espíritu de la Iglesia, nuestra vida, la suya; nuestra misión específica, ayudar al Papa y a los Obispos a descubrir, desentrañar y manifestar las riquezas de esta Santa Madre».

Un amplio capítulo ocuparía aquí, por ejemplo, el indicar, nada más, qué son los días de «El Plan de Dios en la Iglesia»; cómo trabajan los jóvenes de la Obra con niños, jóvenes y adolescentes; cómo organizan un campamento; qué espíritu llevan a las excursiones y giras o el fruto que recogen en unos «Días de orientación juvenil».

Sería magnífico ver cómo los seglares actúan en las «Vivencias de Iglesia», cómo dan ellos, junto con los sacerdotes, las «Charlas sobre el misterio de la Iglesia» y cómo intervienen en «El Plan de Dios en la Iglesia».

Y el narrar el apostolado que son capaces de desenvolver seglares y sacerdotes, trabajando en equipo en las parroquias encomendadas a La Obra de la Iglesia, resultaría tremendamente sugestivo.

El día que se descubra, asombrará ver lo desapercibida y sencillamente que realiza el Señor, lo que tan complicado, difícil y, a veces imposible, resulta a los esfuerzos de los hombres.

 
“Unidos en una misma misión”. Fragmento del libro:
“LA MADRE TRINIDAD DE LA SANTA MADRE IGLESIA Y SU OBRA DE LA IGLESIA”

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