Desde 2015, el mensaje luminoso de sabiduría amorosa que el Señor ha puesto en el alma de la Madre Trinidad está resonando también en francés. La Providencia ha querido abrir esta puerta que da acceso al mundo francófono, al que pertenecen unos 272 millones de personas en los cinco continentes, y los frutos que ha comenzado a dar esta parcela de la viña del Señor son verdaderamente prometedores.

La mayoría de estos viajes tuvieron su comienzo a partir de la visita Ad Limina Apostolorum, es decir, la visita que todos los Sres. Obispos del mundo tienen que realizar a Roma cada cinco años aproximadamente para informar de la marcha de sus diócesis y para recibir orientaciones del Papa y sus colaboradores. La Obra de la Iglesia, como puede verse más detalladamente en el vídeo de presentación, los acoge y acompaña durante esos días. Ese contacto fue para muchos el primero que tenían con la vida y misión que la Madre Trinidad ha recibido de Dios, pero no el último… De hecho, un número considerable de entre ellos, fueron aceptando la invitación a hacer el retiro denominado «El Plan de Dios en la Iglesia», y entonces, la sorpresa por la fuerza y convicción con que la Madre Trinidad habla de los misterios de la fe se fue transformando en convencimiento de que esa voz tiene que llegar a todos, empezando por sus propios sacerdotes.

De esta forma, comenzaron a llegar numerosas solicitudes de Obispos de recibir un retiro de La Obra de la Iglesia para su clero en sus propias diócesis. Solicitudes que, en su mayoría, provenían de esa querida tierra de misión y al mismo tiempo de fe viva y alegre que es África y que, en seguida, se extenderían también a las religiosas y a los seglares.

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¡Cuánta alegría recibió la Madre Trinidad al conocer estas peticiones! ¡Y más aún al conocer de primera mano, tras cada viaje, la abertura de alma de tantas personas sencillas que posibilitaba la acción de Dios en ellas, la captación de la profundidad de un mensaje que tenía que superar obstáculos de idioma y cultura, la unión profunda con ese pequeño «Eco» que no hace más que repetir la canción que el Altísimo entona en su Iglesia!

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Sería interminable narrar cada viaje, cada retiro, cada encuentro en Camerún, Benín, Burkina Faso y la República Democrática del Congo. Pero sí queremos transcribir algunos testimonios para ofrecer una panorámica general de este comienzo intenso y esperanzador:

Camerún

«La verdad que al principio del retiro tenía algunos prejuicios porque aquí hay mucha gente que pretende ser “profeta” de la noche a la mañana, pero poco a poco todos los sacerdotes nos hemos dado cuenta de que esto viene de Dios y de que es lo que nosotros y nuestros fieles necesitan. Ha sido como redescubrir todo lo que habíamos estudiado en el seminario, pero en una armonía y en una profundidad que me hacía pensar mientras las charlas: “ah, claro… ah, claro… ¡ah claro!”».

Benín

«Quiero dar gracias a toda la comunidad de La Obra de la Iglesia. En Roma, fui objeto de mil y una atenciones. Y el retiro que viví en ella me da un nuevo impulso para contemplar la belleza de la Iglesia. El Plan de Dios sobre la humanidad reposa en su amor indecible. Esa experiencia fue como estar en el monte Tabor. También quiero dar gracias por el hermoso retiro que nos han dado en nuestra tierra. Mi diócesis está dispuesta a seguir recibiendo esta gran riqueza espiritual. Que Dios les proteja a todos y especialmente a la Madre Trinidad».

Burkina Faso

«Lo que he recibido durante este retiro ha sido un regalo, para un nuevo comienzo en mi vida espiritual. No ceso de rumiar las palabras y las frases de la Madre Trinidad cada día, y por eso querría decirle a ella gracias una vez más, y gracias igualmente a ustedes que han aceptado hacer miles de kilómetros para compartir esta riqueza; que el Señor le dé a ella una larga vida y a ustedes la fuerza para recorrer el mundo entero».

R. D. del Congo

«Es una gran alegría hoy para mí al terminar nuestro retiro anual. Los sacerdotes de la diócesis han podido vivir la experiencia que yo mismo hice en Roma después de nuestra Visita Ad Limina en 2014. El retiro que hice allí me conmovió profundamente y cambió “algo” en mi vida. Fue para mí, por así decir, un punto de partida – yo acababa de ser ordenado Obispo hacía sólo 3 años –. Había cosas que ya conocía, pero la manera con la cual la Madre Trinidad las abordó me zarandeó, me despertó, me permitió conocerlas todavía más, y sobre todo personalizar lo que había escuchado. Esto cambió la comprensión de mi vida de cristiano, de sacerdote y, aún más, de Obispo. Es algo muy especial y me alegro de compartirlo con los sacerdotes y de que ellos lo hayan acogido con entusiasmo».

Pero no sólo los Sres. Obispos han sido misioneros de este conocimiento y amor a la Santa Iglesia con acento de sencillez, profundidad y vida. También algunas familias de La Obra de la Iglesia, con su ímpetu y trabajo apostólicos, han secundado la petición de Dios a la Madre Trinidad de «¡Vete y dilo, esto es para todos!».

De este modo, la zona francófona de Suiza, y concretamente el cantón de Vaud, ha recibido en 2016 tres viajes apostólicos de miembros consagrados o de familias de la propia Obra, en los que se han organizado actividades en parroquias, reuniones con seglares, visitas a sacerdotes y distribuciones de escritos de la Madre Trinidad. Todo ello con una acogida muy importante, tanto por parte de las personas de habla francesa como por la comunidad hispanohablante.

Suiza

«Estamos contentos desde que el Espíritu Santo vino a visitarnos y llenarnos de su amor a través de la visita de algunos miembros de La Obra de la Iglesia. Gracias a las enseñanzas de la Madre Trinidad, que arrojan luz sobre los misterios de nuestro Señor, ellos son portadores de este conocimiento, y lo propagan de manera viral a cuantos se ponen en contacto con ellos. Doy gracias a la Madre Trinidad por haber compartido sus luces fecundas y pido por ella para que su Obra se propague por todos los continentes».

En todas las diócesis visitadas hasta el momento, ¡en todas!, muchas personas han vivido un encuentro profundo con el Señor, o una verdadera conversión, o un descubrimiento de los misterios riquísimos que se remansan en la Iglesia: Obispos, Sacerdotes, religiosas y seglares; ¡Dios es para todos!