Quizá a algunos de aquellos con los que cada día nos relacionamos pudiera parecerles incomprensible esta afirmación: “La fe es luz; luz clara y resplandeciente”. Pero así es, cuando el hombre se abre a Dios, su sabiduría le ilumina y su amor le mueve a adherirse a Él. Esta es la auténtica riqueza y el sentido del hombre sobre la tierra.

La Madre Trinidad, en un rato de convivencia espiritual con un grupo de consagradas a Dios de La Obra de la Iglesia, les habla de esta realidad en modo profundo y claro. Publicamos a continuación esa charla para todos los que quieran beneficiarse de este mensaje.